Nahir Galarza: Secretos, mentiras y la anatomía de un homicidio
El caso de Nahir Galarza no es solo la crónica de un crimen pasional; es un complejo rompecabezas de psicopatía, manipulación y una batalla legal que, años después, sigue generando debates intensos en la sociedad argentina.
La noche que terminó en tragedia.
La madrugada del 29 de diciembre de 2017, en una calle poco transitada de Gualeguaychú, Fernando Pastorizo recibió dos disparos de una pistola calibre 9 mm.
El primer tiro fue por la espalda, a la altura del omóplato, mientras él conducía su moto y ella lo abrazaba por detrás.
El segundo fue de frente, ejecutándolo mientras él la miraba a la cara desde el suelo.
Un perfil psicológico inquietante.
Nahir, hija de un subcomisario y estudiante de derecho, presentaba una fachada de normalidad que escondía rasgos profundos de psicopatía y perversión.
Las pericias psicológicas destacaron su falta de sentimientos y un nivel de maldad atípico.
Un antecedente clave fue una falsa denuncia de secuestro que realizó años antes, siendo adolescente, la cual se cerró al comprobarse que el hecho nunca existió.
La estrategia de las mil versiones
A lo largo del proceso, el relato de Nahir ha mutado constantemente:
- Confesión inicial: Declaró ante el fiscal ser la única responsable.
- Hipótesis de accidente: Alegó que el arma se disparó accidentalmente en medio de una situación de violencia.
- La acusación contra su padre: En 2020, cambió de abogada y sostuvo que fue su padre, el policía Marcelo Galarza, quien realmente mató a Fernando, y que ella solo lo estaba encubriendo.
Sin embargo, la justicia desestimó estas versiones, dejando firme la condena a 35 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo.
La vida tras las rejas
Actualmente, en la cárcel de mujeres de Paraná, Nahir transcurre sus días dedicada a estudiar y a su estética personal.
Según especialistas citados en las fuentes, su capacidad para arreglarse y actuar como si no estuviera en prisión es una característica de su patología: no acepta las normas ni la realidad de su encierro.
Conclusión: El recuerdo de la víctima
Más allá del fenómeno mediático en torno a Nahir, las fuentes enfatizan la importancia de no olvidar a Fernando Pastorizo, la única víctima de esta historia. Aunque la muerte es inexorable, la justicia argentina marcó un precedente al otorgar la pena máxima a quien segó su vida de forma brutal