Soda Stereo y el «Viaje al Futuro»: ¿Es este el nuevo estándar de la música en vivo?
El pasado sábado 2 de mayo, el Antel Arena de Montevideo no solo fue sede de un concierto, sino de una verdadera cápsula del tiempo tecnológica.
En el marco de su gira «Ecos», Charly Alberti y Zeta Bosio regresaron a Uruguay para ofrecer una experiencia que desafía los límites entre el pasado y el futuro
La presencia de lo ausente: El Cerati Holográfico
El gran protagonista de la noche, y el que generó mayor curiosidad, fue la versión holográfica de Gustavo Cerati. Acompañando a sus compañeros de «carne y hueso», el holo-Cerati apareció rodeado de un despliegue de luces, láseres y visuales en 3D que los asistentes disfrutaron con lentes de cartón
Aunque el prodigio técnico es convincente —con movimientos fluidos logrados mediante inteligencia artificial y renderizado 3D—, también deja en evidencia el artificio: un Cerati que no improvisa, que saluda siempre de la misma forma y cuyos ojos aún no logran capturar la expresividad humana total
Una experiencia generacional
Lo más emocionante de la noche no fue solo la tecnología, sino la experiencia colectiva.
El público se dividió entre los fanáticos originales de las décadas de 1980 y 1990 y los jóvenes que heredaron el repertorio. Hits como “Nada personal”, “Persiana americana” y “Prófugos” mantuvieron la energía al máximo durante 105 minutos
¿Hacia dónde va el entretenimiento?
Este show nos plantea una pregunta: ¿serán así los espectáculos del futuro?
. Ver a músicos fallecidos o versiones jóvenes de artistas vivos parece ser una opción que se suma a la oferta de entretenimiento actual, donde el requisito principal es «ofrecer una experiencia» inmersiva
. El cierre con “De música ligera”, mientras en las pantallas se proyectaban imágenes de toda la historia de la banda, demostró que, más allá de los hologramas, la conexión emocional con las canciones sigue siendo el motor principal de la música