Radiografía de la Juventud Uruguaya: Entre el optimismo, el progresismo y las alarmas democráticas
El reciente estudio liderado por la Fundación Friedrich Ebert revela un perfil complejo y paradojal de los jóvenes en Uruguay. Aunque el país mantiene rasgos de «excepcionalidad» en la región, las nuevas generaciones enfrentan desafíos estructurales y muestran cambios significativos en su cultura política.
Optimismo en un contexto de desigualdad Los jóvenes uruguayos son mayoritariamente optimistas sobre su futuro personal (85%), aunque este sentimiento convive con preocupaciones profundas sobre el desempleo y el consumo de drogas. Uruguay presenta la segunda tasa de desempleo juvenil más alta de la región, una realidad que golpea con más fuerza a las clases bajas: mientras el 67% de los jóvenes de clase alta tiene trabajo estable, en los estratos bajos la cifra cae al 23%.
El desencanto con la política tradicional Existe una desconexión marcada con los espacios de decisión. La mitad de los jóvenes declara nulo o poco interés en la política y la gran mayoría no ha participado en organizaciones sociales o partidos en el último año. No obstante, Uruguay lidera la satisfacción con la democracia en América Latina (53%).
Sin embargo, el informe enciende «alertas» autoritarias:
• 3 de cada 10 jóvenes consideran que un gobierno militar es una opción viable en caso de crisis.
• Más de la mitad cree que un líder fuerte resuelve mejor los problemas que las instituciones.
• Casi un tercio opina que un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático en ciertas circunstancias.
Valores progresistas y agendas sociales A pesar de las señales autoritarias, la juventud uruguaya sostiene una visión progresista en materia de derechos:
• Estado y Bienestar: El 86% cree que el Estado debe garantizar salud y educación gratuita, y el 53% apoya un impuesto adicional a los ricos para redistribuir la riqueza.
• Diversidad y Género: Más del 80% apoya el matrimonio igualitario y la libertad de identidad de género. Asimismo, el 73% prioriza la Educación Sexual Integral (ESI) y el 60% apoya la legalidad del aborto.
• Confianza Institucional: Confían más en las universidades (43%) y la policía (27%) que en los partidos políticos (11%), las iglesias o los influencers.