«Le levantó la oreja y se animó a contar»: El impacto de los perros de terapia en la justicia penal
El proceso de prestar declaración ante un juez o fiscal puede ser una experiencia mortificante para cualquier adulto; para un niño o adolescente que ha sido víctima o testigo de un delito, puede resultar paralizante. Sin embargo, en las oficinas del Ministerio Público Tutelar (MPT) de Buenos Aires, el panorama está cambiando gracias a la presencia de Brownie y Donna, dos perros entrenados para brindar contención emocional en el ámbito judicial.
El puente hacia el relato: El caso de la oreja levantada Uno de los casos más conmovedores registrados por el programa involucra a una niña de edad preescolar víctima de abuso. Tras un intento fallido de declaración donde el llanto le impidió hablar, la niña encontró consuelo en Titán (el primer perro del programa). Mientras lo peinaba, le levantó una oreja y le contó al oído aquello que no se había animado a decirle a los psicólogos. Ese susurro, captado por una perito, permitió que el testimonio avanzara y que la niña saliera de la sala sintiéndose «liviana y feliz».
¿Cómo funciona el Programa de Perros de Terapia? El programa, coordinado por la psicóloga Denise Benatuil y el adiestrador Carlos Agudo, utiliza a los perros como un recurso técnico para establecer un mejor «rapport» o vínculo con los menores. El proceso sigue una dinámica clara:
1. Encuentro inicial: Se le pregunta al niño si le gustan los perros. Si acepta, se le presenta a Brownie (especialista en preescolares) o a Donna (con más energía, ideal para adolescentes).
2. Preparación (Pre-sala): El objetivo es que el niño se relaje y baje sus niveles de estrés antes de la entrevista. Los perros facilitan el «desapego» de los padres para que el menor entre tranquilo a la sala especializada.
3. Acompañamiento en sala: Aunque usualmente esperan afuera, si un niño se angustia demasiado, el perro puede ingresar a la entrevista con previa autorización del juez o fiscal.
Cifras que respaldan la iniciativa Desde su implementación piloto en 2019, el programa ha crecido exponencialmente, acumulando más de 1.700 acompañamientos e intervenciones. El éxito radica en la «compasión colosal» natural de los perros, la cual, sumada a un entrenamiento profesional, permite que los menores se sientan sujetos de derecho y escuchados en un ambiente protegido.
Selección y profesionalismo No cualquier mascota puede cumplir esta función. Carlos Agudo, adiestrador profesional, destaca que los cachorros son seleccionados cuidadosamente buscando una empatía natural y son socializados dentro del Ministerio desde los tres meses de vida. Incluso los jueces y abogados suelen terminar jugando con ellos en el piso, humanizando un entorno que tradicionalmente es rígido y frío.
Este programa no solo busca obtener una prueba judicial válida, sino garantizar que el camino hacia la justicia sea el principio de la reparación emocional para cada niño que cruza esa puerta.
Fuente: infobae