Natalia Oreiro y su regreso a la comedia romántica: Credibilidad, amor y el estreno de «Nada entre los dos»
La escena artística rioplatense se prepara para el regreso de una de sus figuras más queridas a un género que domina con maestría. Natalia Oreiro, a sus 48 años, estrena este jueves 21 la película «Nada entre los dos», marcando su retorno a la comedia romántica tras haber transitado papeles dramáticos de gran densidad emocional.
Un flechazo entre crisis y hoteles.
Bajo la dirección de Juan Taratuto —conocido por éxitos como Un novio para mi mujer—, Oreiro comparte el protagonismo con el actor mexicano Gael García Bernal. La trama presenta a dos ejecutivos que terminan encerrados en un hotel debido a una crisis en su empresa, donde surge una conexión inevitable y un flechazo genuino. El conflicto central radica en que ambos tienen familias esperándolos, lo que los obliga a enfrentar decisiones complejas sobre sus realidades actuales.
La necesidad de «aire» y el ADN interpretativo
Para la actriz uruguaya, este proyecto representó una necesidad vital de cambiar de registro tras interpretar personajes «atribulados y dolientes» en producciones como Iosi o Gilda. Oreiro describe la comedia romántica como parte de su «ADN interpretativo», un género que la conecta con sus inicios en la televisión y que le permite «romper la rutina» que mantiene en su vida personal. Según explica, la carga energética de la comedia es mucho más ligera que el peso histórico y dramático de sus trabajos recientes.
Credibilidad por encima del prestigio
A pesar de su extensa trayectoria, que recientemente ha sido reconocida con premios en el Festival de Málaga y los Martín Fierro del Cine, Natalia mantiene una filosofía de trabajo muy clara: no busca el prestigio por sí solo.
Su objetivo principal es el crecimiento y, sobre todo, la credibilidad.
Para ella, es fundamental ser una persona creíble para el público y trabajar con honestidad para que quienes paguen una entrada al cine no se lleven un «chasco».
El cine como un acto heroico.
En un mundo dominado por el streaming, Oreiro defiende fervientemente la experiencia de la sala oscura, calificando el estreno de una película en cines como algo «heroico». Para la actriz, el estímulo del cine es único: implica apagar el teléfono, dedicar tiempo y sumergirse por completo en la historia, a diferencia de la visualización en el hogar donde las distracciones son constantes.
Una reflexión sobre los vínculos modernos
«Nada entre los dos» también propone una mirada profunda sobre el amor adulto. Natalia reflexiona que, si bien se puede aspirar al amor para toda la vida, este suele ser con uno mismo; el resto de los vínculos son pactos que deben renovarse necesariamente. La película sostiene la premisa de que es posible conectar profundamente con alguien en apenas tres días, y que esa conexión, aunque sea breve, puede ser un motor de cambio para las decisiones personales.
Como bien afirma la actriz, en el contexto actual la comedia romántica es necesaria porque el amor y el humor son los pilares que evitan que la vida sea un sufrimiento continuo. Con una química comprobada con García Bernal y un guion que promete sorpresas, «Nada entre los dos» se perfila como uno de los estrenos más esperados de la temporada.