Corazón, Rebeldía y tres puntos de oro en el debut ante Liverpool
Un arranque frenético.
El partido no dio respiro desde el pitazo inicial. Apenas comenzado el juego, Peñarol avisó con un remate al horizontal de Gastón Togni
. La insistencia tuvo premio rápidamente: tras una apertura de Laxalt hacia Togni, este lanzó un centro preciso que Jesús Trindade conectó de cabeza para poner el 1-0.
Sin embargo, la respuesta del «Negriazul» fue inmediata. En la jugada siguiente al saque del medio, Federico Martínez aprovechó una desatención en el cierre de la defensa aurinegra para empatar el encuentro, silenciando momentáneamente el estadio.
El quiebre: La expulsión de Olivera
El panorama se oscureció para el Carbonero a los 30 minutos. El capitán Maxi Olivera, quien ya tenía una tarjeta amarilla, vio la segunda tras una sujeción sobre Garayalde en una salida fallida.
Con un tercio del partido por delante, Peñarol se quedaba con 10 hombres y la obligación de reorganizar todo su esquema táctico.
La mística del «Indio» y el aguante
Lejos de replegarse, Peñarol sacó a relucir su «temperamento».
Cerca del final de la primera parte, un potente tiro libre de Matías Arezo forzó un rebote largo del arquero Campaña. Tras una serie de rebotes y una lucha incansable en el área, Nicolás «Indio» Fernández empujó la pelota para marcar el 2-1 definitivo.
En el segundo tiempo, Liverpool buscó el empate con insistencia, especialmente a través de Federico Martínez y Kevin Amaro, pero se encontró con un Washington Aguerre sólido y una defensa que, pese a la inferioridad numérica, supo cerrar los caminos.
Peñarol no solo debutó con un triunfo en el Intermedio, sino que envió un mensaje de resiliencia. Ganar un partido que se complicó por la expulsión de su referente defensivo refuerza la moral de un equipo que aspira a todo en esta temporada 2026.