Vínculo, Vivienda y Vida: El ambicioso plan de Uruguay para transformar la atención a personas en situación de calle
El Gobierno de la República, encabezado por el presidente Yamandú Orsi y el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, ha marcado un hito en la política social del país al presentar la 1.ª Estrategia Nacional Integral para el Abordaje de la Situación de Calle.
Esta iniciativa, compuesta por 42 medidas específicas, busca generar un cambio profundo en el modelo de atención actual.
Un modelo basado en las «3V» La estrategia se aleja de las respuestas meramente asistenciales para centrarse en lo que el ministro Civila denominó el modelo de las “3V”:
- Vínculo: Priorizar la recomposición de las redes comunitarias y el lazo humano.
- Vivienda: Promover el acceso a un hogar estable como base del desarrollo.
- Vida: Actuar sobre condiciones fundamentales como la salud (especialmente mental y consumo de sustancias), el trabajo y la educación.
De la emergencia a la estabilidad anual Uno de los cambios más significativos es la conversión del tradicional Plan Invierno en un Plan 365, garantizando una atención anual y no solo estacional.
Además, los centros de estadía transitoria ampliarán su funcionamiento a 24 horas y se expandirá el sistema de respuesta a todo el territorio nacional.
Metas concretas para el 2028 El plan no solo propone ideas, sino objetivos cuantificables para los próximos años:
- Vivienda: Reconvertir plazas de refugio en viviendas con acompañamiento social para 3.000 personas.
- Trabajo: Generar más de 2.000 puestos de trabajo protegido y mediante convenios.
- Salud Mental: Crear una red de puerta de entrada múltiple para tratar el consumo problemático y la rehabilitación.
Un proceso participativo El diseño de estas medidas no fue unilateral. Fue el resultado de un proceso que involucró a más de 2.000 personas, incluyendo a quienes atraviesan la situación de calle, organizaciones civiles, la academia y el sector privado.
Como destacó el presidente Orsi, se trata de una respuesta necesaria ante una realidad que «rompe los ojos y rompe el alma».
Este cambio de paradigma busca que el Estado no solo ofrezca un refugio nocturno, sino una verdadera oportunidad de reinserción y dignidad para miles de uruguayos.