Bebés Sanos en Hospitales: ¿Por qué el Sistema Mantiene Cautivos a Cientos de Recién Nacidos por «Razones Sociales»?
El Drama de la Cama Hospitalaria.
El sistema de salud está experimentando una crisis silenciosa que se manifiesta en las salas de Pediatría y Neonatología: bebés sanos que, a pesar de tener el alta médica, permanecen internados porque no existe otro lugar adecuado para su cuidado. Estos recién nacidos son conocidos como «niños sociales», y la cantidad de casos viene en aumento.
En el Hospital Pereira Rossell, el centro pediátrico de referencia, la situación se ha intensificado notablemente en los últimos tres años, pasando de 119 internaciones sociales en 2022, a 135 en 2023, y llegando a 189 en 2024.
La Realidad del Confinamiento.
La internación social transforma un espacio de curación en un hogar temporal y restrictivo. El Hospital de Las Piedras es un ejemplo de esta realidad, donde Nicolás y Mateo han vivido sus primeros dos meses de vida en una salita a media luz, apenas viendo la luz del sol o respirando aire fresco a través de una ventana que da a un pozo de aire.
El ambiente hospitalario no está diseñado para el desarrollo infantil: los hospitales deben reservar sus camas y recursos para quienes requieren atención médica. Estos bebés necesitan apego, atención y calor humano.
Ante la ausencia familiar, las enfermeras asumen un rol maternal. En Las Piedras, las enfermeras de turno se sintieron madres de trillizos (Lucía, Nicolás y Mateo), meciéndolos, cantándoles, bañándolos e incluso llevándoles juguetes. Ellos reconocían sus voces y les sonreían. En ocasiones, el desespero por el encierro lleva a los doctores a conceder pequeñas excepciones, como permitir que una enfermera saque brevemente a la bebé Lucía al único patio interno del hospital, donde el sonido de los árboles y el canto de los pájaros la calmó y la durmió.
Las Circunstancias Detrás de la Internación.
Los motivos que llevan a estos bebés a ser internados, pese a estar sanos, son diversos y complejos:
1. Desvinculación Materna Voluntaria: La madre de Lucía, por ejemplo, decidió desvincularse de la bebé al nacer porque estaba estudiando en la universidad y no sentía que era el momento adecuado para la crianza. La madre de Nicolás también decidió no llevárselo a casa, tras un embarazo no deseado y luego de haber consultado para realizar un aborto, aunque ya estaba de 29 semanas.
2. Consumo de Drogas y Problemas Judiciales: Mateo llegó al hospital porque su madre, consumidora de pasta base (al igual que el padre, quien está preso), ya había perdido la tenencia de otra hija. El bebé nació con sífilis. Casos similares incluyen a Juana, cuya madre había consumido cocaína antes del parto, y Aaron, cuya madre es consumidora de cocaína.
3. Vulnerabilidad Familiar y Violencia: En el caso de Joaquín, su madre padece déficit intelectual y existen expedientes judiciales por violencia de género contra el padre. La madre de Camila sufre de abstinencia y otros tres de sus hijos están bajo seguimiento del INAU por negligencia.
La Lenta Máquina de la Justicia.
El Código de la Niñez establece un protocolo rápido: el INAU tiene 24 horas para avisar a la Justicia, y esta debe tomar medidas cautelares en 24 horas. Sin embargo, la burocracia ralentiza el proceso, dejando a los bebés como «rehenes de estas decisiones ajenas».
La principal traba legal a menudo radica en la prioridad que otorga la Justicia —mandatada por el derecho de los niños a tener vínculo con sus familiares biológicos— a buscar hasta última instancia a un familiar de sangre que pueda hacerse cargo, antes de pasar a la adopción. La adopción es definitiva, sin vuelta atrás.
Esto genera cuestionamientos sobre la interpretación de la ley: ¿qué vínculo significativo puede tener un recién nacido con un familiar biológico que nunca ha visto, especialmente cuando la madre ha decidido desvincularse?.
El Cuidado Transitorio y la Espera.
Mientras los oficios judiciales viajan, el INAU busca qué hacer, recurriendo a servicios tercerizados como la Fundación Canguro. No obstante, la fundación no siempre tiene cupo para todos, y bebés como Aaron deben seguir esperando internados.
Aunque algunos tienen finales felices, como Lucía, que se fue con su abuela biológica después de casi dos meses, o Bautista, que fue adoptado después de seis meses de internación social, la espera es larga. Hay casos extremos, como Diego, quien estuvo más de cinco meses internado sin motivo de salud desde su nacimiento.
Si la situación continúa como hasta ahora, seguirá habiendo más bebés esperando por una familia y por salir de una sala de hospital.